Información práctica para los hermanos Van der Linden

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Dirk y Johan van der Linden son hermanos y ordeñan 200 vacas lecheras en el sur de los Países Bajos. Desde principios del año pasado han participado en el proyecto OPTIfarmer, una colaboración entre ZLTO, una organización de ganaderos y agricultores de los Países Bajos, la empresa de agrotecnología Connecterra y Agrovision, proveedor de software para el sector agrario a nivel internacional.

El objetivo de este innovador proyecto es aconsejar a los ganaderos sobre cómo pueden optimizar sus explotaciones y trabajar para conseguir objetivos específicos como, por ejemplo, reducir el intervalo entre partos. El proyecto OPTIfarmer comenzó el primer trimestre de 2018 con siete granjeros. Un año y medio después, el grupo de participantes ha conseguido grandes progresos. Los hermanos Van der Linden ven los beneficios del uso de los datos para mejorar la gestión de su explotación lechera.

Respuesta a los cambios en la rumia

Los sensores utilizados en el proyecto vienen de Connecterra. El sistema, llamado ‘Ida’, puede detectar diferentes comportamientos de las vacas, como los hábitos al comer, rumiar, caminar, tumbarse y levantarse. “La rumia es lo primero que se detiene cuando una vaca enferma y, cuanto antes se detecten los primeros síntomas, mejor. Los sensores ofrecen información a los ganaderos y, en este caso, los alerta de que la rumia de una vaca presenta anomalías. La información ofrecida por Ida es precisa, rápida y útil. Esto ayuda a los ganaderos a actuar rápidamente (dos días) antes de las señales clínicas de inicio de la enfermedad. De esa forma el ganadero evita los problemas de salud y bienestar de los animales, así como contratiempos financieros. Los hermanos Van der Linden están muy impresionados con la velocidad con la que los sensores detectan anomalías en su ganado en una fase en la que las vacas parecen perfectamente sanas para el ojo humano. “Aunque Ida es un sistema de autoaprendizaje, también necesita nuestra información. Cuando Ida detecta un comportamiento anómalo, debemos examinar a la vaca y dar información al sistema describiendo el problema, el diagnóstico y el tratamiento. Al hacerlo, el sistema aprende a detectar problemas de una manera aún más precisa”, afirma Johan van der Linden.

Disminución de la edad del primer parto

Además de supervisar la salud del ganado, Ida también se utiliza para adelantar la edad del primer parto. La edad ideal para el parto está entre los 22-23 meses. En esta edad, se maximiza el rendimiento de la futura vida. Desde que los hermanos Van der Linden se unieron al proyecto OPTIfarmer y empezaron a trabajar con los datos de Ida, han conseguido reducir en un mes la edad de parto de las terneras, pasando de 24 a 23 meses. Esto supone una mejora significativa que se traduce en una mejora directa de la productividad y la rentabilidad en la granja. También se han conseguido mejoras en la detección del celo. Para obtener una reproducción eficiente y rentable del ganado lechero se necesita una detección de celo meticulosa y habitual, además de una sincronización adecuada de la inseminación artificial. A menudo, la detección del celo se lleva a cabo de forma manual, pero los sensores pueden ayudar a asegurarse de que no se pasa por alto ninguna vaca. Esto ha sido especialmente útil en la granja de los Van der Linden, ya que las terneras no están en el mismo establo que las vacas lecheras. Por este motivo, la identificación del celo de terneras concretas y la localización exacta de las terneras era complicada. Esta tarea consume mucho tiempo del ganadero. “Las terneras y las vacas más viejas están separadas, por lo que es genial la ayuda de Ida, que nos indica qué animales están en celo y dónde están situados. Esto nos permite ahorrar tiempo”, dice Johan van der Linden.

Ida: diseñado para ayudar al ganadero

“Ida combina la tecnología de sensores con el aprendizaje automático y el análisis continuo de los datos en la nube. Utiliza tecnología avanzada, como la inteligencia artificial”, afirma Leonie Gorter, de Connecterra. En la primera semana, tras la implantación de los sensores, el sistema de Ida utiliza el análisis de los movimientos de las vacas para detectar los patrones del rebaño y brindar informes sobre los comportamientos anormales de las vacas. Se trata de un sistema de autoaprendizaje, basado en aprendizaje automático y la información que ofrece el productor de leche. El sistema aprende lo que es un comportamiento normal, un comportamiento anómalo y un comportamiento promedio. Cuando el comportamiento de la vaca cambia, el productor lechero informa al sistema si hay alguna anomalía e indica qué vaca o vacas presentan cojera, metritis, fiebre láctica, mastitis o desplazamiento de abomaso, por ejemplo. Ida conoce lo que está sucediendo en la granja y el sistema ayuda al productor a incrementar la eficiencia de la misma.

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