Digitalización de la agricultura: El verdadero alcance de la IA

Digitalización de la producción lechera: El verdadero alcance de la IA 

La agricultura sigue siendo el sector menos digitalizado, afirma el McKinsey Global Institute. Al mercado agrícola de los EE. UU. ha alcanzado menos del 10 por ciento de su potencial digital, calcula McKinsey, y se trata de un sector que podría beneficiarse más de la revolución digital y la integración de inteligencia artificial (IA).

Revise rápidamente los antecedentes: Los datos del censo del USDA colocan el promedio de edad del productor de EE. UU. ligeramente por encima de los 58 años. 

Cada granjero (el número de hombres supera al de mujeres en 6 a 1) cuenta con una fuerza de trabajo mínima, con mano de obra adicional por parte de familiares o un trabajador extranjero. El productor lechero medio de EE. UU. se enfrenta a una serie de desafíos en cuanto a la negociación de precios bajos y márgenes cada vez más escasos. 

Los granjeros son en gran parte agentes económicos: venden la leche a precios de productos básicos, salvo que puedan aumentar sus márgenes a través de la venta directa de la leche, del valor agregado o el procesamiento en la misma granja. El consumo de leche está disminuyendo, y el dominio internacional de la industria láctea en EE. UU. está en decadencia mientras los nuevos centros de producción emergen. Así que su concepción del sector debe cambiar para integrar estos factores. 

Nuestra especialidad es la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Hemos utilizado estas disciplinas para crear Ida, el primer asistente de inteligencia artificial para productores de leche. No obstante, no es porque pensemos que los productores necesiten más datos: creemos que necesitan información práctica que les ayude a adaptarse a estos desafíos y haga crecer sus negocios. 

Queremos compartir algunos ejemplos. 

Medición de la eficiencia de la granja 

Desde que el ser humano empezó a criar vacas para obtener leche, los granjeros notaron que algunas producían más que otras. Cuanta más leche producían, más ingresos generaban, puesto que consumían una cantidad de alimento similar. 

La eficiencia de la producción es el santo grial de la industria láctea. No solo nos preocupa el dinero contante y sonante que genera la producción de leche, sino también los efectos menos tangibles de la ganadería a gran escala en cuanto al uso de recursos. Necesitamos saber qué vacas producen más leche por menos ingesta. También es necesario compensar cuidadosamente los demás gastos, como las intervenciones de veterinarios. 

La mayoría de las granjas tienen estos datos disponibles. La sala de ordeña supervisa la producción de cada vaca. El software de gestión de la granja registra qué vacas requieren atención constante por parte del veterinario. Pero gracias al aprendizaje automático de Ida, podemos integrar estos datos con facilidad con excelentes resultados. La inteligencia artificial identifica patrones, tendencias y correlaciones; hace sugerencias que eliminan las dificultades de la toma de decisiones y la búsqueda de eficiencia productiva. 

Ahorro de costes y tiempo en la granja… 

Toda acción y todo trabajo tiene un coste asociado. ¿Y si pudiéramos ahorrarnos tiempo al hacer una tarea y obtener “crédito” para invertir en otra? 

Nuestra tecnología utiliza un sensor biométrico para cada vaca, que recolecta datos que se incorporan a la misma inteligencia artificial. Ahora recibimos alertas sobre síntomas subclínicos que, de otra forma, no hubiéramos podido detectar. 

En otros sectores, implementar inteligencia artificial de este tipo es “mantenimiento predictivo”. Por ejemplo, las máquinas de una fábrica. Los diagnósticos permiten identificar cuándo es necesario reacondicionar un rodamiento o reemplazar una junta, lo que sugiere medidas antes de que el componente se averíe. Mediante la aplicación de estos mismos principios a la salud del ganado, (en casos de mastitis, por ejemplo) recibimos alertas antes de que aumente la gravedad de los problemas. Más vale prevenir que curar. 

Muchos productores no pueden reducir más su plantilla de trabajadores; sin embargo, las tareas que deben completar no son muchas. La inteligencia artificial está perfectamente adaptada para atender algunas de esas tareas: supervisión del celo y el estro o el parto inminente de una vaca, por ejemplo. En lugar de esperar a que algo pase, el granjero puede volver a invertir ese tiempo de manera más útil en otras tareas. 

Tenga en cuenta también cómo la combinación de la inteligencia artificial con el aprendizaje automático puede mejorar la eficiencia de capital de una granja. Dado que la producción de cada animal representa una unidad de capital, IDA permite realizar una selección cuidadosa y uniforme de las unidades “eficientes”. 

Al mismo tiempo, productos como la leche respetuosa con el bienestar animal o la leche procedente de granjas con protocolos de mínima intervención ofrecen la atracción del valor agregado para los procesadores que se adaptan a los gustos e inquietudes cambiantes de los consumidores. 

…y mejora del bienestar animal 

Casi el 60 por ciento de los consumidores de los EE. UU. afirma que el bienestar animal es importante en la producción alimentaria, según un informe de 2017 elaborado por investigadores de mercado de Packaged Facts. 

Por lo regular, los productores son mal vistos en cuanto al bienestar animal; sin embargo, la mayoría de ellos se preocupa bastante por sus animales, por lo que desarrollan un enfoque consciente que procure su bienestar, comodidad y salud. Por eso el tiempo no es el único factor que se beneficia de la implementación de un asistente digital para la producción de leche. Las vacas saludables y felices producen más leche. 

Quitarle al productor la obligación de examinar físicamente cada animal en busca de síntomas de enfermedades o problemas de crecimiento le permite tener tiempo para otras actividades. No obstante, la capacidad de la inteligencia artificial para detectar esos primeros síntomas permite también que se pueda atender antes a los animales. Esta es una excelente historia que contarle al consumidor. 

Derribar barreras, optimizar la mano de obra 

El uso de la inteligencia artificial y las tecnologías asociadas no solo se trata de reemplazar mano de obra. El éxito del sector agrícola estadounidense depende en gran medida de aproximadamente 3 millones de trabajadores agrícolas, que representan un recurso de mano de obra fundamental sin el que muchas granjas no podrían funcionar. 

Las cifras de la Encuesta Nacional de los Trabajadores Agrícolas (NAWS, por sus siglas en inglés) señalan que la mayoría (73 por ciento) son de origen extranjero. ¿Es posible que el idioma y la comunicación supongan un desafío? Otras cifras de NAWS nos dan un dato: Solo el 31 por ciento de todos los trabajadores agrícolas que participaron en la encuesta afirmaron tener un “buen” conocimiento del inglés. Más del 25 por ciento opinó que no hablaban “nada” de inglés. 

Es fundamental que haya una buena comunicación con la plantilla de trabajadores, no solo en relación con la eficiencia sino también en cuanto a la motivación, productividad y seguridad del trabajador. Para que la inteligencia artificial sea lo más útil posible, debe tener la capacidad de entender cualquier idioma, no solo el inglés. Esto adquiere especial importancia ante el carácter técnico de la producción láctea. 

¿Se siente seguro como para explicarle a un hispanohablante una lesión en la pata? ¿O que la vaca que está apunto de parir tuvo dos partos difíciles anteriormente? Nuestra inteligencia artificial entiende este tipo de datos, independientemente del idioma, y los muestra en un idioma que tanto usted como sus trabajadores entenderán. 

Continuando con el tema de la mano de obra, ¿cuál es la mejor forma de optimizar la suya? Es importante que su plantilla de trabajadores tenga confianza a la hora de comunicarse entre ellos, pero, dado que muy probablemente sus asalariados estén de manera temporal, ¿podría también la tecnología ayudar a mejorar su conocimiento y sus capacidades? 

Una vez más, nuestros amigos de McKinsey nos brindaron la mejor información, ya que su informe identificó la importancia de que las personas adquieran nuevas habilidades para trabajar con las máquinas en lugar de competir contra ellas (una batalla que, probablemente, acaben perdiendo). 

La tecnología permite que la plantilla de trabajadores opere con mayor rapidez (una aplicación que controla una máquina es más intuitiva para que un trabajador aprenda a manejarla), de la misma forma que la tecnología nos ayuda a identificar los ángulos muertos mejor mediante máquinas. 

Conclusión 

Fuera de la agricultura, el debate se ha centrado en cómo el auge de la inteligencia artificial podría desplazar a los humanos del mundo laboral. Después de todo, la inteligencia artificial no necesita dormir, y no está sujeta a regulaciones sindicales o salariales. 

Sin embargo, en la granja, vemos la tecnología desde una perspectiva diferente. En este caso, no hará desaparecer el papel del ser humano. Por el contrario, estamos reforzando su función como asistente del ser humano, lo que aumenta la importancia del papel del ser humano en la granja. Por último, permite ofrecer alimentos de mejor calidad y más saludables de lo que serían sin la tecnología, producidos por un granjero más feliz, más saludable y más rentable. 

Redactado por Saad Ansari (cofundador de Connecterra y director de tecnología).

El artículo aparece en Progressive Dairyman.